martes, 30 de octubre de 2012


Un nuevo inicio 

Lunes 15 de marzo del 2010, frente a la pantalla de mi computadora y aún con pijama, estábamos sentadas mi mejor amiga y yo, ella demasiado nerviosa y ansiosa, yo con toda la expectativa por encontrar su nombre en el listado de ingresantes a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, comiéndose las uñas y con el corazón a mil luego de haber esperado tanto ese momento. Hasta hace 2 días atrás habíamos estado curtidas de libros y ejercicios, repasando una y otra vez razonamiento matemático, biología, filosofía! que nos volvía locas, con la esperanza que por fin mi amiga ingrese a la universidad y empiece su vida universitaria.
Luego de esperar que cargue la información en la red durante 20 minutos, lo encontré!. Era una de los 50 ingresantes a Ingenieria textil. Ese fue uno de los mejores momentos de su vida y lo mejor es que estuve ahí para celebrarlo con ella. 
Yo ingresé a la universidad un año después, en marzo del 2011, de eso puede dar fe mi código universitario.

Mientras ninguna estaba en la universidad, nos dábamos bastante tiempo para salir, ver una película  ir a una fiesta, ver amigos, veranos de playa, etc, etc, etc. Por supuesto que también nos dábamos el tiempo para estudiar para los exámenes de admisión. 
Pero el cambio que trae consigo la universidad, es bastante notorio y lo cambia todo.
Antes abríamos las billeteras y decidíamos ir a donde sea, recuerdo claramente que una vez la llame y le dije: hoy es cumpleaños de José Luis,¿vamos? y me respondió: no, estoy sin plata pague mi matricula, mis cursos, ya me gaste lo de mis pasajes para la semana, no tengo ni para el Frugele.


Pensé que exageraba, pero ahora que lo vivo yo, debo decir que si sucede, varias veces he tenido solo 3 soles en el bolsillo: 1.50 para ir a la universidad y 1.50 para volver a mi casa. Si, suena exagerado pero pasa; me pasó.

Me doy cuenta que el dinero se va muy rápido en copias, pasajes, almuerzos, trabajos, etc. 
Mis horas de sueño también se han reducido, antes dormía entre ocho y diez, ahora si duermo siete horas sin interrupciones, estoy bastante contenta. 
En el primer ciclo tenia bastante tiempo para hacer muchas cosas, que no tenían que ver la universidad, en otras palabras, para el ocio. Sin embargo, las responsabilidades en la universidad aumentan y mis ganas de aprender también, no quiero quedarme atrás y aprovecho cada curso.

Sé que cuando empiece a trabajar otra vez, cada minuto de todo sera muy valioso. 
Antes de entrar a la U, no me preocupaba demasiado en preguntar a mi familia y amigos ¿Cómo te fue hoy?, ahora ésta es la pregunta que hago a todos cuando tengo la oportunidad de verlos, ya que estoy bastantes horas fuera de casa y a veces llego tan tarde que no veo amis familiares y amigos. 

Aparentemente la universidad, la que fuera, nos quita varios aspectos de nuestra vida cotidiana y, si no nos los quita por completo, reduce el tiempo aprovecharlos. A veces digo en hora buena  porque ahora valoro mucho más todo lo que tengo. Y por supuesto que ser universitario involucra mucho desprendimiento y responsabilidad, pero todo tiene su recompensa con el tiempo y mi mayor recompensa será ser profesional y dedicarme a lo que me gusta y saber que lo logre a punte de esfuerzo y empeño. Cuando termine, sabré que lo que fue la universidad, fue poco para lo que se me presentará en adelante. 

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